Con la declaración de Bolonia en 1999 comienza un proceso de cambio e integración de las enseñanzas universitarias a nivel europeo mediante la implantación de un sistema de titulaciones equiparables, basado en dos ciclos principales de grado y postgrado que permita la homologación de títulos y la libre circulación de profesionales.
Mientras se produce la integración efectiva de los diferentes países y de España en concreto en el EEES se procede a la expedición, por parte de las universidades, del Suplemento Europeo al título donde se proporciona información fiable sobre el nivel y contenidos de las enseñanzas certificadas por ese título.
Uno de los aspectos clave de la integración en el EEES es la modificación del sistema actual de créditos, estableciendo el Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (ECTS) para las titulaciones de grado y de postgrado. La adopción de este sistema implica la reorganización curricular centrando los procesos educativos en el aprendizaje del alumno y teniendo a éste como eje central del proceso.
El crédito Europeo se convierte así en la unidad de medida que incluye enseñanzas teóricas, prácticas, otras actividades académicas, así como las horas de estudio y trabajo que el estudiante debe realizar para alcanzar los objetivos formativos propios de cada una de las asignaturas.
Como se ve la integración en este espacio europeo supone una serie de cambios tanto para el estudiante como para el docente. Para el primero, supone la adopción de un rol más activo y participativo, al mismo tiempo que más responsable ya que su aprendizaje va a ser valorado de forma global no sólo por su asistencia a clase y la realización de una serie de pruebas de evaluación sino por el trabajo que realiza fuera del aula. Igualmente debe desarrollar habilidades para la búsqueda y el acceso a información relevante que pueda integrar con sus conocimientos previos y construir nuevo conocimiento. Para el docente implica que debe ceder parte de su protagonismo al alumno, proporcionándole herramientas para aprender a aprender, debe desarrollar habilidades para la elaboración de materiales que permitan el acceso del estudiante en cualquier momento y desde cualquier lugar, no sólo en el aula favoreciendo el aprendizaje electrónico como vía de aprendizaje permanente.
En este proceso de cambios las TICs y en concreto la utilización de Entornos Virtuales de Aprendizaje juegan un papel fundamental, ya que permiten la utilización de materiales multimedia, facilitan el acceso a recursos de búsqueda de información, favorecen el intercambio de experiencias y la comunicación entre alumnos, alumnos y profesores y entre docentes. Mediante el establecimiento de aulas comunes a centros del mismo o de diferentes países se promueve el plurilingüismo y la multiculturalidad en una Europa cada vez más amplia y variada.
Las aulas virtuales pueden ser igualmente el paso previo a los diferentes programas europeos de intercambio de estudiantes ERASMUS o de profesores SOCRATES y son la herramienta ideal para el desarrollo de programas intensivos multinacionales tanto de personal docente como de estudiantes.